VENUS
VENUS, mi Venus El gran arquitecto, no contento con las tiernas frutas que te puso por pechos, no contento con la cadera elegante y las carnes lascivas con las que te dotó para que recorrieras su tierra a tu antojo y para el mío --dándome celos del aire que las rodea--, no contento con la piel suave, tersa, marmólea y delicada con la que veló tu ser, no contento con tus mejillas vastas, besables y dignas de las caricias de Céfiro, no contento con tu mirada que dominaría a un rey y a cualquier bestia salvaje... no contento con aquellas maravillas carnales que debilitan mi voluntad y razonamiento... se deleitó de tallar (con sus propios casi igual de divinos meñiques) los hoyuelos que adornan tu cintura cual diamantes pulidos, cual astros que enflaquecen a Sirio y a Rigel, objeto de mi más ambicioso y obsceno deseo... Solo materializable mediante obras cuya mención mancharía del más impuro e infernal pecado la belleza de esta carta y la nobleza de su lectora, mas corresponden unívoc...