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Realidad y Existencia

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 La mente  es el espacio virtual que crea el cerebro. El paso de lo físico a lo metafísico. Por otro lado el alma  es propia de todo ser vivo. El espíritu  es el conjunto de entidades metafísicas y principios éticos que un ser decide, o en su defecto, está obligado a seguir. La razón  es la herramienta lógica que permite ordenar la mente. Se usa para planear acciones referentes a los estímulos de la mente en función de los principios con los que guía el espíritu. El espíritu por su parte puede cambiar, crecer y disminuir. Es un conjunto fluido, pero mayormente determinado por los principios e ideas que un ser, en principio irracionalmente, toma por entes regidores de las decisiones. Mas posteriormente, la razón puede aportarle al espíritu, así mismo que las irracionalidades pueden seguir haciendo lo mismo. El corazón  es un conjunto aislado. Una sacra urna en la mente en la que viven las pasiones, sentimientos y emociones de un ser y es el primer motor inte...

Hoy he sonreído

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El día empezó a media noche cuando no podía dormir a causa de las temibles aguas sacarosas del capitalismo. 4 o 5 horas más tarde suena una alarma con la que debía despertarme, pero solo la dispuse para que los demás lo hicieran, quienes al verme aparentemente en sueños decidieron partir sin mí. Acepté y seguí mimiendo. 2 horas más tarde recibí la última de una decena de llamadas perdidas en la que se me pedía levantarme de inmediato a cargar paquetes y al salir, no encontré el barbijo que se exige hipócritamente en cada puerta con aire acondicionado. Ciertamente, lo único que había hecho era dormir y el día ya era una mierda. Esperando por los paquetes observé en mi celular que se publicó un capítulo nuevo de mi manga favorito. Sin saberlo, había empezado el mejor día que había tenido en el año. Minutos después de terminar de ver el comic oriental que me dejó un sinsabor procedí a cargar una caja pesada llena de cosas requeridas pero innecesarias. Lo siguiente fue un desayuno calmo en...

Cambios y héroes

 Yo siempre me digo a mí mismo que no creo que se pueda cambiar el mundo. Pero me gusta mucho Superpan, hasta le compré una boleta una vez. El man es cristiano y tales, en fin, Superpan. He de concluir que tanto yo como Superpan sabemos que él no va a cambiar el mundo, pero lo intenta y lo hace por otros. Me parece muy triste por lo ridículo, y contradictorio de mi parte creer en un héroe cuando no creo en los cambios. ¿O será que sí creo en los cambios, pero soy muy terco? ¿O será que no creo en el héroe y soy muy infantil?

El consumismo espiritual

Tengo un libro que solo me quiero leer para ponerlo en mi colección de libros leídos. Qué feo. Quien lea libros para acumular libros leídos, no para leer, no para disfrutar. Al igual que quien no los disfruta por pasión sino por status o algo así. Aquellos que acumulan personas y finjen cuidar toda relación posible para tener amigos, para tener compañía. Consumen cuerpos, consumen sexo, consumen canciones, fogatas, porros, risas no por su valor intrínseco sino por utilitarismo, por apariencia o por miedo. Aquella que recuerdo vivía por miedo a vivir mal, consumiendo el tiempo huyendo de sí misma, de la perdición. Tengo miedo de quedarme en la calle, pensaría. No sé, no soy ella.  Quienes consumen museos, quienes consumen arte, quienes se consumen a sí mismos, sus habilidades, capacidades, qué triste. Consumen como fumando cigarros. Encienden, aspiran, se carboniza y desperdician. La contaminación memética y social. La invisible, en realidad. Nos chocamos todo el tiempo con ella, la...

Azul grisácea

  Luz azul grisácea contorneando las formas de tu cuerpo. Luz pintando mis manos. Luz esculpiendo las curvas y hendiduras de tu cadera, tu ombligo y pequeñas gotas del rocío de tu emoción. Y mis manos asiendo tu cintura, reteniendo, por un instante infinitesimal, tu cuerpo, medio de mi alegría, medio de mi colma y mi placer. El contraste monótono y dinámico de la luz azul grisácea, contraste de tu cuerpo femenino, elegante y de mármol con mi cuerpo bestial buscando refugio. El contraste de tu elegancia de mujer y mis partes monstruosas ¡Y la fusión de dos espíritus perdidos buscándose fuera de ellos, buscando abrigo, buscando paz! ¡He de amarme amándote! ¡He de saciarte comiéndote! ¡Haz de calmarte saciándome!

Solo un rato

 "¿Cuántas vidas se necesitan para olvidar el solo un rato?" A los niños no les gustan los solo un rato. Todos recordamos a aquel quien nos regaló una o dos horas de juego y después dejó de existir para siempre escasamente viviendo en nuestra memoria. Pero no lo recordamos con soltura. Lo recordamos con terrible melancolía hasta resignarnos a que nunca volverá y de volver no será el mismo.  ¿Por qué los adultos piensan que pueden olvidar los solo un rato? ¿Los que dicen hacerlo realmente lo hacen? ¿Lo hacen sin odio? ¿O se meten con ellos para odiarlos? Niño mío, guíame por favor

Llevaba meses sin escribir

 Escribo sobre papel porque necesito a las hojas susurrándome. El lápiz haciendo fush fash mientras escribe y planta una idea. Las hojas susurrando como un árbol cuando hay viento. Las hojas guardando mi espíritu hasta que se pudran aún después de que mi cuerpo se pudra. El murmullo de las hojas de un árbol que caen desde metros de altura como fantasmas por el éter entre las moléculas del aire. Fantasmas danzando mientras caen, Caen mientras mueren. Lluvia de cadáveres. Cadáveres que dan vida. Ese murmullo no me lo da el tipeo en teclado. Ni el click clack ni el tap tap ni el sius suaz de una tableta. Necesito el murmullo de mi espíritu desangrándose sobre el papel. Espíritu de tinta y grafito, dejando atrás emociones y sensaciones. Regando semillas de ideas sobre campo muerto, sobre el pasado estéril. Haciéndole oler esencias al k1000o del futuro. Siempre bendiciéndolo. Siempre más sabio que el otro. "El otro"

La vida es un largo planteamiento de la muerte

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 (21/05/21)

cuatro

 Hoy recuerdo el miedo a la muerte con respeto. Respeto a aquel recuerdo lejano que revivo como si hubiera sido hace una hora de mis ojos clavados en las sombras, imaginando la muerte; de mi mente saliendo de mi cuerpo, saliendo de mi realidad escapándose como un suspiro. Respeto al miedo, ya no más miedo al miedo. 

tres dos

 Nilo  Thravs decidió por fin morir. No de verdad, porque él no es tan patético. Thravs decidió morir pero sin decirme que se convertiría en un fantasma y que siempre llevaría consigo a sus asesinos y asesinados. Thravs decidió la muerte porque es cobarde. Thravs, Thravs, Thravs. Aún soy Thravs, pero ya no quiero ser Thravs, es lo que nos diferencia.  Siendo el homúnculo entre el tiempo, el dolor, profundo y horrendo dolor que te entrega la muerte de tus amores, el dolor de ver morir a tus hermanos disparándose los unos a los otros en la cabeza unos suicidándose y otros asesinándose, maldito dolor... El homúnculo entre el dolor, el tiempo, el cansancio y la voluntad y promesas que le impidieron suicidarse, ahora no estoy Thravs. Tristemente, aún está conmigo, halándome al pasado en sueños y en silencios y empujándome a superarlo, mi querido y contradictorio Thravs, hace ya 1 año y medio que te dimos vida y hoy te entierro casi vivo. Me lo has pedido. Hace ya poco menos de...

Ocho

 —¿No te gusta la fiesta? —No. Silencio incómodo. —¿Por qué? —¿Por qué me gustarían? Silencio cómodo. Volvió a adoptar la posición en la que la encontré. Miré en sus ojos el reflejo de la Luna que a su vez se reflejaba en el agua. Eran oscuros, pero la forma en la que la luz acuchillaba sus ojos me dejaba ver al otro lado de su córnea. Ella seguía mirando hacia poniente y yo observaba con detalle por fin su perfecta nariz y sus labios brillantes. —¿Qué mira?—Me dijo sin desviar la mirada. —Tus labios—Respondí sin pensar. —¿Por qué no mira a Afrodita? —Tal vez la veo. Detallaba con tanta atención sus ojos que ahora podía ver a Venus en su retina. Me di cuenta de que la miraba demasiado y ella en ningún momento a mí. Miré de nuevo el espumero del mar. Seguí con la cabeza una parte de la espuma hasta que se me perdió de vista muy atrás del barco. —Qué hermosas son estas estelas. Pensando que la respuesta era el silencio me volví hacia ella, pero ya no estaba. Me quedé allí hasta que V...

Hoy miro a las estrellas con nostalgia

 Hoy miro a las estrellas con nostalgia. Cuando uno mira hacia una estrella, observa cómo fue hace años, 4 años por lo menos y unos cuántos miles a lo más, tal vez. Yo miro un par de años atrás, cuando tenía a una estrella a un metro de mí, o a unos cuantos cientos, tal vez. De todas formas, hoy Betelgeuse está en el mismo lugar, pero ya no es Betelgeuse, se ha apagado, no con una magnífica explosión sino como un insignificante bombillo que luchó parpadeando por no morir. Betelgeuse siempre existió solo en mi mente ahora solo está el recuerdo y miro hacia él con nostalgia. Un recuerdo hermoso, doloroso y traumático. Un terrible primer beso idílico y seco, fantástico él solito. ¡Hablo ahora a la Betelgeuse que es! A la Betelgeuse que no existe, siendo dentro mío. No sé qué decirte Betelgeuse. No sé. Tal vez quiero que dejes de existir. Tal vez te quiero encontrar. Tal vez te amo. Definitivamente te amo. Betelgeuse. Betelgeuse de mi corazón. Si me amas también, muere por favor. Me va...

Demencia

Te prestaré mi hombro cuando me preguntes en dónde está tu fallecida madre. Llorarás y luego yo lloraré contigo. Lloraremos hasta que no recuerdes por qué lloras y lloraremos hasta que no recuerdes por qué estás triste. Estaré contigo cuando no recuerdes por qué tienes las mejillas húmedas. Estaré contigo cuando te seques la cara y me preguntes dónde está tu madre

El silencio mental me trae ira

 El silencio mental me trae ira.  Mis gritos en soledad son de terror. Tal vez mis gritos en grupo no son expresivos, sino un llamado de ayuda. Busco ayuda. Busco ayuda porque lees esto. Necesito ayuda y lo sé ¿Cómo la voy a buscar? ¿La voy a poder encontrar? Estoy enojado y no sé con qué. Estoy enojado con las mentiras, la falta de voluntad, FALTA DE VOLUNTAD, estoy enojado con la irresponsabilidad. Puede ser que esté enojado conmigo. Imaginé que te hacía llorar, Betelgeuse ser prohibido, maldición de mi raciocinio. Imaginé que te golpeaba en el suelo, compañero del camino. Imaginé que te gritaba con ira, Ursa, maldición de la amistad. Estoy maldito, tal vez por mí mismo. Estoy perdiendo mis salvaciones (Un gato llora afuera) Mis gritos en la almohada son de horror. Quiero gritar. Quiero llorar. Necesito llorar. Varios años hace ya. Me enojo y enojo y no perdono. El rencor me carcome la mente y no he podido perdonar. Mal chiste #2: Cristianos rencorosos Imaginé que te apuñala...

Creó Dios a Eva para que Adán no se sintiera solo

 Creó Dios a Eva para que Adán no se sintiera solo. Érase una vez un tipo que sólo él sabía que existía. Todos los demás no se enteraban, aunque pareciera ser que sí. Ellos decían "Sé que existo porque puedo pensarlo". Pero sólo él existía en verdad, él era el único que lo sabía, por eso solo él existía. Sólo él sabía que existía, y así podía saber que los demás se equivocaban. Les quería explicar, pero no los encontraba. No escuchaban razones. No podía ni intentar porque en cuanto lo hacía la otra persona desaparecía sin darse cuenta. Tampoco lo escuchaban cuando hablaba. A veces parecía que sí lo podían ver. Pero nunca le dirigían la palabra. Él podía intervenir, podría ayudar. Podía ----- y recoger un papel que se cayó. Podía alimentar animales y regar plantas pero no podía comunicarse con nadie. Podía comprar en la tienda, podía ir a trabajar, pero era como un fantasma que todos sabían que vivía. Le abrían paso en los tumultos y una vez pudo darse cuenta cómo todos lo mir...

Tiempo

Me agobia ver las sombras moverse y desaparecer al hacerse todas una.  Me agobia ver las sombras moverse y desaparecer al hacerse todas una.  Me agobia ver las sombras moverse y desaparecer al hacerse todas una. Me agobia ver la luz solar alumbrando una ventana al frente y después la mía olvidándose de la otra.  Una y otra vez, una y otra vez.  Todos los días, todos los días. Hasta siempre y hasta la muerte.

Propósito

 Acabo de saberme que mi único propósito activo justo ahora es estudiar. La última vez que sucedió eso me gustó alguien por capricho y posterior a eso me deconstruí. Últimamente predije una nueva deconstrucción pero temí, porque la última vez, era nadie y volví a mí siendo nadie. Ahora que escribo recuerdo la verdadera última vez, cuando derribé mis valores sin fundamento y entré siendo alguien y salí siendo bazofia, comedia, el chiste del que ahora me burlo. El chiste del que ahora me burlo. Porque es un chiste mundano. Y bueno. Llegó el freno del chiste y me demolió y ahora escapo de la demolición. Tal vez tengo que escapar de mi ser para escapar de la demolición. Tal vez me tendré que olvidar de tener 14 y 17 y estar loco ¿Cuándo dejaré de ser un loco? Un hermoso, narcisista, soberbio, cobarde, huidizo, mediocre, egoísta, mordaz y —otra palabra que no recuerdo— loco? No quiero que sea ahora, no quiero que sea esta vez. Pero los humano no deberían vivir más de 30 años y 40 y...

Qué horror salir del letargo

 Qué horror salir del letargo. Resbalarme de mi mente de nuevo al mundo real. Al mundo material donde los sonidos son grises y secos. El llanto del bebé que acaba de empezar a existir y no lo soporta

Estoy dos veces maldito

Estoy maldito. Estoy maldito por tu existencia Estoy maldito por tus carcajadas Estoy maldito por tus lágrimas Estoy maldito por tus problemas. Estoy maldito, a secas. Estoy maldito por tu amor Estoy maldito por tu promiscuidad Estoy maldito por tus pecas y estoy maldito por tus mejillas Estoy malditamente maldito por tu maldición que nos maldice El día de tu muerte celebraré con llantos de tristeza. El día de tu muerte todo estará mejor. El día de tu muerte tendré una nueva maldición. Maldeciré cada segundo que no evité que murieras, cada palabra que no lo evitó. Maldeciré cosificarte y burlarme de tus golpes, heridas y llagas Me maldeciré por cuenta propia ¡La puta madre! Mi alma está maldita. Ya no tiene salvación. Has manchado mi alma con desgracia. Has manchado mi alma con desgracia. Has manchado mi alma con amor. El amor que te tengo. Espero con ansiedad tus palabras que son como mil agujas en mi cuerpo. Las espero hasta que las tengo y me hieren y me destruyen, y no las quiero d...

¿Qué se siente?

 ¿Qué se siente hacer parte de la vida de alguien? Tener significado en un evento que no causaste. Que tu nombre represente desvelo, miedo, sudor, tensión, ansiedad, limerencia, excitación, dudas, alegría, paz. ¿Qué se siente ser importante para lo que te importa? ¿Qué se siente el poder y el miedo a este? ¿Qué se siente querer sacarte el caparazón para que te amen con todo lo que hay adentro? ¿Qué se siente la adicción a ese olor sin nombre? ni dulce, ni salado, tan solo humano, tan ideal, tan real, natural. Ese olor que se desprende al besarla, tal vez feromonas. "Qué miedo tanta alegría" o "Qué alegría tanto miedo" ¿Qué se siente causar miedo del que se quiere sentir? Ey Betelgeuse, olés muy rico, pero no sé a qué. Cada que me acuerdo es como que me vuelve a pasar por la nariz o que se quedó viviendo ahí, para que no me hagás tanta falta. ¿Qué se siente ser la musa de alguien? ¿Qué se siente ser la razón para que un hombre tome las riendas de una bestia sin forma...

Agraciado astro indecible

 Me estoy conteniendo las ganas de ensalsarte, de decirte Hermosa "¿No podés ser menos hermosa? ¿Por qué lo eres tanto? ¿Cómo hace?" ¿Por qué? No sé. En serio lo pienso. Y sé que no te molestaría. Cunado uno no está acostumbrado a hacer algo, es mas difícil de hacer. Me estoy aguantando las ganas de besarte y de decirme lo idiota que soy por hacer estas cosas. Por contenerme, por no decirlo, no hacerlo. Por sentir semejantes pendejadas. Pero nadie siendo yo podría resistirse. Nadie podría retener el deseo por tus labios en la condición que estoy. Estoy enamorado. Me da un poco de miedo pero no tanto como la emoción que siento. Quién se podría resistir a esos labios, tan tiernos, tan todo lo que deben ser . Y si ojalá fueran los labios. Pero no. Se trata de quien los posee y quien los lleva de allí para allá  presumiéndolos con tan sólo portarlos. ¡Cómo me aguanto las ganas de besarte! Cuánta paz me da sólo pensarlo. Las ganas de que tengamos los dos, lo mismo uno del otro, ha...

Magia

Creo en la hadas, e la ciudad de esmeralda y en le petit prince cuidando de nuevo a la rosa. Creo en la tarde fría y azul tan cálida como una siesta. Creo en la mirada al vacío con caricias imaginarias. Creo en los momentos y recuerdos eternos, en los lugares inmutables y en los ojos marinos. Creo en escribir por necesidad, en la limerencia invisible, en los instantes sordos, las palabras mudas, los besos cósmicos, las manos heladas y los corazones acelerados. Creo en la magia.

LIMERÉNTICO

 ¿Y CÓMO?    ¿Cómo diferencia uno una leve fantasía de las ganas de dedicar la vida, aunque sea la vida instantánea? Invertir horas, segundos, minutos, líneas, páginas, libros, días, sueños en la felicidad de un ser que no es un mismo. Desechar el egoísmo, el individualismo para luego volverlo a rescatar más lleno, tenso, brillante, suave, sólido y débil ¿Cómo se diferencia la fantasía del placer de la fantasía del ser? Cuando fantaseo con jugar bizoñas partidas de ajedrez, escuchar Mozart, Diomedes Díaz, el silencio total, perderse en el blanco de la pared sonriendo al infinito. Al sin sentido y la belleza, y la belleza del mismo. Al ahora. Al cómo el pasado forma el presente y el futuro. Una torre que se derrumba desde los cimientos. Fantasear con un cabello. Y un mechón. Dibujar mi mano puesta sobre tu sombra, sobre vuestra sombra. Sentir un sonido como un revés de la mano golpeándome en el pecho. Escribir. Escribir sin caligrafía para solo oʎ pueda leerme . Per...

Pensamientos forzados acerca de una quimera erostática

 Las más bellas y elaboradas lecturas no se comparan al recuerdo. Con perdón para los autores. El mero holograma de tu presencia me hace sentir la existencia recorriéndome el cuello. No pensé llegar al punto en que me siento menos desdichado con solo una imagen mental que tratando de explicarme la voluntad divina. Odio ser así, pero me encanta embarcarme en esto. Tal vez así sea embriagarse ¿Por qué es el amor el único concepto que todos alaban? O el único concepto universal para las culturas. Algunos lo rechazan y otros lo hacen el sentido de la vida: La perfecta danza judeocristiana de Satán y Jehová. El amor es el único dios común, siempre, claro, con su dicotómico el odio. Y el único que vive en los humanos. Ningún otro sentimiento está tan arriba en la escala de idealización. El resto  son meras musas y demonios. Sólo en retrospectiva puedo evaluar qué tan patético soy y pienso. Nota mental: nunca tomar decisiones estando enamorado. Cada maldita acción que emprendo se ve ...

Estoy maldito

Estoy maldito  Estoy maldito por que tan rápido late tu corazón.  Estoy maldito por el lunar en tu barbilla.  Estoy maldito por tus grandes e inconsistentes mejillas.  Estoy maldito por tu suave piel y la textura de tus cicatrices.  Estoy maldito por la cicatriz de tu entrecejo.  Estoy maldito por tu agudísima voz.  Estoy maldito por tus maldiciones.  Estoy maldito porque aunque tus maldiciones dejen de existir, estaré ahora maldito de la incertidumbre de tu alma.

Siete

Me acerqué a la baranda y le dije imprudentemente:         —Afrodita es muy sensual ¿no?         —¿Qué?         —Nada —Asumí que no entendía la relación entre la religión romana y la griega y me contuve tranquilamente de explicar. Veinte segundos después me dijo:         —No vuelva a interrumpirme mientras pienso —Y pareció adquirir una posición de huida que interrumpió recostando los codos de espalda contra la baranda.—Me llamo Yva.         Me ahorró la vergüenza.         —Yo Emilio          —Ya sabía—Ya sabía.   Ocho

Seis

        Cuarto día. Era la una de la tarde y llevaba desde las siete esperando la fiesta que habría en la noche. Pensé en qué ropa usar desde que me desperté con el cuello adolorido de la terrible noche que había acabado de pasar. Para mí vergüenza conmigo mismo solo había empacado un atuendo lo suficientemente formal para el evento, pero mi poca astucia no dudó en decorarlo con el color correcto de moño y las demás nimiedades que hacían de cada traje un traje diferente. Pasado el almuerzo de nuevo en la misma sala pero finalmente lejos de los esposos Gilburg, y en el que no vi más rastro de la muchacha misteriosa a quien le preguntaría el nombre, nos fuimos a tener la ya tradicional charla post-banquete en las carpas de cubierta.        Mi poca concentración en el momento y la alta en buscar a una mujer que fácilmente podría ser una serie de alucinaciones orínicas me hizo dejar pasar con silencio una pregunta en la que el silencio implicaba vergü...

Cinco

        Mientras intentaba dormir recordé que no le pregunté a la chica su nombre. Mi ineptitud para hablar me atormentó hasta que pude dormir. “—Cierra la boca”         Esa frase me despertó del susto justo antes del amanecer. La odié. Eché un ojo a la habitación verificando que ella no estaba allí observándome babear la almohada. Volví a dormir con el barco bamboleándome.   Seis

Cuatro

        Otra noche en que no quería poner el lomo sobre la roca que tenía por cama y salí a observar de nuevo la mar. Volví a observar y a cuestionarme acerca de la misteriosa calma que dejaba el barco entre las dos filas de espuma en torbellinos y al mirar allí observé silencioso reflejándose desde el cielo al planeta Venus que caía sobre el occidente. Recordé que el cielo existía. Mi cabeza comenzó a trazar un arco con mi mirada a lo largo el cielo desde occidente hasta el zenit. Allí estaba Orión, junto a sus canes sobre la Liebre. Regresé mi cuello hasta la posición normal y volví a admirar a Venus cautelosa y bella.         Di unos cuantos pasos hacia proa y volví a trazar la misma línea en el cielo, me quedé así unos dos minutos.         —Cierra la boca —Una voz elegante y dulce acababa de regañarme.         Miré hacia las carpas por si no había notado alguna fig...

Tres

          Dos días más de viaje y ya conocía cada centímetro cuadrado de la planta superior. Aunque aún me faltaría mucho para acostumbrarme a mi cama. Después del desayuno llevé a mi abuela a las carpas, ya hablaba con unas señoras de 40 y otras de 60, yo mientras tanto pasaba las tardes en silencio, casi siempre lejos de ella luego de dejarla en las carpas de cubierta.           El barco se empezaba a tornar monótono para mí. Al día siguiente el capitán, que parecía servir más como bufón que como capitán, anunció la primera de las 4 fiestas que se harían en el [[sótano]]. Todos sonaron falsamente excitados cuando escucharon eso. Cuatro  

Dos

        Luego de decepcionarme de tener que pasar dos semanas con un montón de adultos en sandalias entramos al comedor. Aparté la silla del lugar donde se sentaría mi abuela y nos dispusimos para comer, frente nuestro en una mesa para cinco, pero con solo 4 personas se sentó una pareja. Nunca había conocido dos seres humanos tan corrientes como esos dos y en conjunto eran la pareja menos desviada del promedio que uno se puede imaginar. Nos pusieron conversación.         —Nuestra pasión es los viajes en barco— dice la señora Gilburg mientras sostiene la mano del señor Gilburg quien tiene una sonrisa cerrada y complaciente mientras nos observa.—Es el tercer viaje que hacemos y ahora descubrimos que es por el placer de estar en el mar—Una entonación demasiado entusiasta me provocaba una grima que no sentía desde la infancia. —Sentir el bamboleo del mar antes de dormir es la mejor parte—Dijo la voz promedio del señor Gilburg. ...

Uno

       Después de mucha dificultad subiendo a mi abuela en silla de ruedas por la rampa al barco, pude observar el bello y barnizado piso de madera que tenía la cubierta. No sé de madera, pero se veía nueva, como si recién lo hubiera puesto y aparentemente era madera fina. En cuanto nos [emplazamos] en el camarote y se me pasó el odio a los desatentos marineros que cargaban el barco mientras yo y mi nula musculatura subíamos a una mujer inválida de unos 80 kilos por un plano inclinado unos 40 grados con tacos cada medio metro por 10 minutos, fui a rodar a la vieja explorando la embarcación. Una amplia cubierta con una carpa de varillas en proa que cubría toda la superficie hasta que el suelo era demasiado angosto. El comedor bajo lo que parecía ser la sala del capitán y dos cómodos pasillos con mesas que se veían desde adentro. Más atrás estaba la cocina y después de ello una improvisada terraza,   a la que se accedía por el pasillo a babor y parecía estar desti...

tres

Dos meses desde que sentí ser una ínfima fracción consciente de la realidad. Bueno, no sé si dos meses. Ahora recuerdo ese terror con miedo, miedo al miedo, miedo a la muerte. Mi mayor miedo intangible es la muerte. Mi mayor terror actual es la soledad. Solo. Todos solos. Todos encerrados en la mente, el que dice que la expande solo pinta las paredes. Una pradera verde en un día soleado que debes disfrutar sentado y quieto porque si intentas saltar por el pasto te vas a romper la nariz contra el muro. Olor a sangre. Olor a sangre es no saber qué piensa el otro. Olor a sangre es no saber si hablas con alguien. Olor a sangre, qué poético. Olor a sangre es no entender ni el universo, ni lo que contiene, ni una sola parte. Incluso hay una caja, claramente hueca, que no podemos abrir en nuestra celda. Olor a sangre para mí mismo. Pretender entender cuando pintamos las paredes. Estamos encerrados, atados de manos, sin ojos ni oídos, en una celda, de extraña roca, nunca la habíamos sentido an...

dos dos

Cuando Thravs muere en sueños puede sentir el vacío, ese momento donde su conciencia se desplaza por su columna vertebral y se olvida de que tiene piernas, ese momento donde él y la realidad está separados hasta que se le ocurre moverse “¿Ya? Con que así se siente” Puede sentir la nada, sin temperatura ni emoción diferente a la del descubrimiento, sin sonido, sin dolor, sin sensación, sin cuerpo. Thravs y el vacío de antes de abrir los ojos. A veces está sentado y se da cuenta que puede cerrar la mano, y pregunta “¿Cómo putas?”. Muere en el sueño y cuando sabe que está vivo, “Maldición, por qué no puedo estar muerto” tres

dos

Llevo dos semanas de haber vivido el miedo a la muerte. Ahora sólo espero que vaya a suceder algo, que pueda suceder algo. El limbo después de esa casi muerte es muy curioso. No siento nada particular, aparte de desolación. Ni tristeza, ni alegría, ni enojo, ni nada. Sólo ese típico y ya normalizado sentimiento de desesperanza de la vida, de que todo es un chiste de que… nada. Ya no siento el horror. ¿Qué será de una ínfima fracción consciente de la realidad? ¿Cómo sabe que es consciente? ¿Serán los demás conscientes?¿podrán? Nadie quiere ser consciente, todos los seres conscientes se percatan que esta luz es demasiado fría, nadie que piense quiere pensar, nadie que no piense siquiera se le ocurriría. Luz fría. Tiempo hace ya que sufrí una micromuerte, justo como lo predije. Dejar un vacío dentro de uno es muy difícil, en especial cuando va siendo tiempo de llenarlo con otra cosa. Otra cosa de diferente forma, otra cosa de diferente textura, tamaño, peso. Otra cosa realmente ajena a es...

uno dos

Thravs sentado en una banca cualquiera en la iglesia principal de su ciudad-pueblucho. Los puebluchos que evolucionan en ciudades industriales no merecen ser ni la una ni la otra, porque los puebluchos tienen historia y las ciudades dizque desarrollo. Esta ciudad-pueblucho, todo un álter ego de una ciudad-estado, necesitaba una historia de verdad y una librería, por favor. Sentado en una banca cualquiera en pleno típico sermón recordó cómo llegaban los pecadores al purgatorio de Dante. “Virgencita salvame y perdoname”. Se imaginó muriendo y salvándose por gracia de la Virgencita, a la que nunca le hablaba, pa’ qué. Se imaginó muriendo, se imaginó muriendo, se imaginó muriendo. ¿Y después? Qué te vas a imaginar si estás muerto, bobo marica. Sintió el vacío que le sigue a la vida. Y cuando volvió a la realidad sus pulmones estaban estrangulando su corazón y su pulso era pausado y fuerte. Sintió cómo era una ínfima fracción consciente de la realidad. Una ínfima fracción consciente de la r...

uno

  Entonces estaba en misa y me imaginé que me moría, estaba cayendo de un acantilado de los que salen en Indiana Jones, abajo muchos árboles, arriba hierbita por el lado planticas verdes y ramas. Y le decía a Dios “Salvame, servime pa’ algo” mientras me decía al que no soñaba “¿No sería eso una manera muy descarada de desafiar a Dios, acudir a Él sólo cuando me voy a morir, que porque en la Divina Comedia dice que la gente no la hunden en mierda cuando dice eso? Ese man que se inventó eso y yo haciendo caso”. Cuando de un momento para otro me coge ese malviaje que escala más rápido que cualquier cosa, ya no me acuerdo el camino de lo borroso que se vio. Y ¡pum!, frené en seco con el corazón a mil. Sentí que era una ínfima fracción consciente de la existencia y que esto se iba a acabar, ¿y si no había nada más qué? Yo creo que la mente tiene una función de abortar un pensamiento que se está saliendo de los cabales de la salud mental, pa no colapsar o matarse. —Ey momento, cómo qué “...

Sueños perdidos de un niño perdido

Hace 5 años pensaba en mundos posibles que eran imposibles, pensaba en el Theos como un ser intermediario entre la necedad y lo correcto, pensaba en el ser humano como una creación residual y pensaba en escapar del mundo a través de mi imaginación. No dormía para descansar sino para soñar, y sí que soñaba, soñaba más despierto que dormido. Soñaba conmigo adquiriendo poder y habilidad, soñaba con un guerrera hermosa entre las hermosas que era todo un homo universallis, soñaba con un humano necio que salvaría un antiguo nuevo mundo, soñaba con materia oscura y elfos. Algo detuvo esos sueños, los frenó, los apagó, en su momento le eché a culpa a que ahora no quería estar solo con mis pensamientos, sino acompañado de gente y que había encontrado sabor en esta adicción. Ahora dudo de que haya sido eso, pero no encuentro otra explicación, no sé si hubiese sido mejor quedarme soñando en soledad o reír en grupo de alguna estupidez. Ahora sueño conmigo haciendo cosas que debería poder hacer y ...

Causa incausada.

¿Por qué hijueputas existe el universo? Por ahí dicen que Hawking decía que es que existe la necesidad de que el universo exista, y yo le diría “¡Eso no tiene una mierda de sentido, qué gonorrea!”. Y bueno, puede que argumentara más, pero ya no existe y no quiero saber nada de una necesidad de un universo que no sabía que tenía una necesidad antes de existir. Yo por mi parte me entregué al deísmo para no pensar más en eso. Todo un suicidio. De todas formas, no creo que el Theos sea una causa incausada, a lo mejor tiene papá, mamá y hermanos, pero como no habla ni nada, no sabemos. Entonces estaba duchándome bien bueno disfrutando del Kenjataimu y me auto cuestioné: Marica, ¿y quién creo a Dios? Hace mucho había preguntado ya eso y me dijeron que es que él siempre existió y siempre existirá yo “Ah bueno, así es como funciona esta vuelta”. Pero hoy menos mal me lo volví a preguntar, y me di cuenta que aunque al Theos lo hubiera creado alguien, o algo, lo que sea, el Theos no tiene que s...

La casa del tiempo

Entré por la puerta y la ventana, una bonita puerta de madura porosa y húmeda muy vieja, tal vez de 3 semanas de haber nacido. Cuando entré me dieron una canción entonces la escuché. El tiempo no estaba. Vagué por milenios a través de los pasillos y entre las puertas, cuando encontré el baño entré y cagué. No fue muy plácido, pero agradezco lo breve. Me vi al espejo y me hice una moña y me afeité. Até mi agujetas de velcro y volví a vagar unos minutos. Un cuadro me contó que el tiempo pasó mientras cagaba, lástima no haberlo podido saludar. Salí del baño ya para buscar la salida, tendría que ir a buscar al tiempo a otra parte hasta que nos cruzáramos en una montaña, una pradera o una esquina. Mi sombrero picaba un poco y me apretaba el bra. Me deslicé bajo la salida, volví a ver la fachada y salí por la entrada.

No le dijo a nadie a donde se dirigía

  No le dijo a nadie a donde se dirigía. Caminaba con la chaqueta de cuerina gruesa a través de las frías, húmedas, oscuras calles de adoquín. A decir verdad tampoco sabía a donde iba, tal vez con suerte encontraría algo interesante; un charco con forma, una mujer con un bebé, una anciana en medio de la tempestad o un expendedor de cocaína. Fue la más extraña lluvia que había presenciado desde que había llegado. En menos de 5 segundos ya había andenes inundados y en poco tiempo solo faltaba un minuto para que ya no hubiera más agua por caer. Verdaderamente no se acostumbraría nunca a ese clima. Fue esa reflexión la que le hizo entender que tampoco encontraría un expendedor de cocaína. Fuera de su hogar estaba solo, cada cierto tiempo se cruzaba con alguna persona, pero eran como fantasmas, a pesar de que se preguntaba que hora sería, no se atrevía a intentar saber. Ni con suerte estos extras del urbano entenderían su propósito, hasta se planteaba que lo atacaran. A pesar de la enaj...